Ayuntamiento de Santander


Las obras para la apertura del antiguo túnel de Tetuán podrían empezar la próxima primavera

09 Oct 2018
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La alcaldesa ha explicado que el proyecto ya está prácticamente finalizado, a falta de estudiar las aportaciones que hagan los vecinos del entorno sobre la urbanización de la boca de la calle Tetuán

Las obras para la apertura al uso peatonal y ciclista del antiguo túnel de Tetuán podrían empezar en primavera, según ha anunciado hoy la alcaldesa de Santander, Gema Igual, quien ha explicado que el proyecto ya está prácticamente finalizado, a falta de estudiar las aportaciones que hagan los vecinos del entorno sobre la urbanización de la boca de la calle Tetuán.

Igual ha presentado, junto al concejal de Infraestructuras, Urbanismo y Vivienda, César Díaz, las líneas que seguirá esta actuación, que se las trasladaron en la tarde de ayer a los vecinos y hosteleros del entorno, con el fin de que conozcan el detalle de las acciones previstas y planteen sus propuestas en relación con la zona que dará acceso al túnel desde el barrio de Tetuán.

La alcaldesa ha recordado que el Ayuntamiento de Santander inició en junio de 2017 los trabajos para acceder al antiguo túnel que conectaba el barrio de Tetuán con el Sardinero con el fin de poder realizar los estudios técnicos necesarios para determinar si es posible reabrirlo.

La redacción de este estudio era un compromiso electoral y responde, además, a una demanda de vecinos y hosteleros del entorno, con los que se han mantenido numerosos contactos a lo largo de este tiempo, ha señalado.

Para el equipo de gobierno, se trata de una actuación que puede tener gran interés, no sólo desde el punto de vista de la movilidad, generando una nueva conexión peatonal y ciclista, sino también por el atractivo que tendría recuperar este antiguo túnel del tranvía que conectaba el barrio de Tetuán con la zona de El Sardinero.

El proyecto contribuiría a potenciar la profunda regeneración que está experimentando el barrio de Tetuán, con la construcción del aparcamiento subterráneo y la plaza Padre Poveda, el microespacio de la plaza Amaliach o la remodelación de la plaza y el centro cultural Doctor Madrazo, así como otras mejoras que se han llevado a cabo en el barrio Camino y su entorno y la próxima rehabilitación integral del mercado de Puertochico, ha recalcado la regidora santanderina.

Igual ha añadido que serviría también para poner en valor el patrimonio histórico reciente de la ciudad y para dinamizar el comercio y la hostelería de la zona.

Para tratar de recuperar la utilidad de este túnel y ver si era posible que vuelva a estar al servicio de los santanderinos, el Ayuntamiento encargó un estudio de viabilidad que concluyó que sería viable técnicamente abrirlo al tránsito de peatones y ciclistas, en ambos sentidos.

Asimismo, se llevó a cabo una campaña de sondeos para recabar la información necesaria y realizar los correspondientes estudios geotécnicos, geofísicos e hidrológicos, en los que se han recabado datos sobre la formación rocosa, el revestimiento del túnel y su estado, así como dirigidos a conocer mejor el régimen hidráulico del sistema. Todos estos trabajos de campo se han completado con ensayos de laboratorio de las muestras obtenidas.

La información recopilada y las conclusiones obtenidas de todos estos trabajos han permitido concretar las actuaciones que deberán incluirse en el proyecto para la apertura y puesta en servicio del túnel, para lo que habrá que adecuar tanto los accesos desde ambas vertientes del túnel como la totalidad del trazado.

Esos trabajos quedarán concretados en el proyecto de construcción, cuya redacción se prevé que esté concluida en este mismo mes de octubre, de manera que, tras su aprobación, se pueda licitar antes de fin de año y las obras den comienzo en la primavera de 2019. El presupuesto estimado, a falta de rematar el proyecto, es de 3 millones de euros y el plazo de ejecución de 9 meses.

Un gran hall en la boca oeste albergará un centro de interpretación

Las actuaciones previstas se dividen en las tres áreas afectadas: el propio túnel, de 290 metros de longitud; la boca este, en Tetuán; y la boca oeste, en el Sardinero.

En el acceso desde la calle Tetuán, la actuación abarca una superficie de 4.500 metros cuadrados, desde el consultorio médico hasta el grupo Las Canteras. Dado que el túnel se encuentra a unos 4,5 metros por debajo de la calle que acceso al grupo Las Canteras, será preciso construir una rampa de 65 metros de longitud, 5,5 metros de ancho y con una pendiente del 6%, que dota de accesibilidad universal al túnel. En todo este tramo, se incluye un itinerario peatonal de ancho mínimo superior a los 2 metros y un carril bici de 2 metros de anchura.

Se generará, además, frente a la fachada sur del edificio del grupo Las Canteras un acceso peatonal al Barrio Camino, así como un acceso restringido a los vehículos que presten servicio a los locales comerciales que se encuentran allí. También se repondrá el acceso a Barrio Camino mediante escaleras.

La acera peatonal será de baldosa hidráulica con acabado granítico y el carril bici se compondrá de un microaglomerado antideslizante con pigmento rojo. Por su parte, la zona de tránsito de vehículos y aparcamiento será de adoquín mientras que los accesos al espacio verde se trazarán sobre un pavimento ecológico.

La alcaldesa ha instado a los vecinos y comerciantes de la zona a que planteen sus sugerencias respecto a la urbanización de ese entorno, con el fin de analizarlas de cara a la redacción definitiva del proyecto.

En cuanto al túnel, que tiene una longitud total de 290 metros, una altura que varía entre los 3,25 y los 3,60 metros, y un ancho medio de 3,50 metros, se dividirá entre uso peatonal y ciclista, se propone reforzar el trasdós del mismo mediante un paraguas de inyecciones a baja presión. Se dejarán a la vista los revestimientos existentes, que en algunas zonas son de piedra de sillería y en otros de ladrillo cerámico macizo.

En la bóveda, se generará un espacio para albergar los elementos de iluminación, las conducciones de las instalaciones (protección contra incendios, electricidad, iluminación, ventilación y circuito cerrado de cámaras de vigilancia), la impermeabilización y el aislamiento acústico.

El pavimento del túnel, que destinará a uso peatonal y ciclista, será de hormigón y llevará integrados los servicios de drenaje y de abastecimiento.

En la boca del Sardinero, que se rellenó de tierra y se corresponde con una zona verde que se extiende entre las calles Ramón y Cajal y Joaquín Costa, se propone una solución que permita no prolongar excesivamente el recorrido cubierto y hacerlo más atractivo.

De esta manera, en la desembocadura del túnel se hará un gran atrio que haga posible generar un hall que dé más amplitud y sirva para introducir luz natural.

Este tramo, de 65 metros de longitud, tendrá prácticamente el doble de anchura que el túnel, lo que permitirá aumentar la sección e incorporar elementos, como una vereda de cipreses, que humanizan el espacio y favorecen la transición entre el interior y el exterior del túnel, cuya boca original se podrá identificar perfectamente.

En este nuevo espacio que se genera se creará un centro de interpretación que recoja toda la historia del túnel y el papel que ha desempeñado en cada momento para la ciudad, desde su construcción hasta la actualidad. Con ese objetivo, el Ayuntamiento pedirá la colaboración de los vecinos para que le hagan llegar toda aquella documentación, recuerdos, fotografías, etc. que permitan reconstruir su historia desde diferentes puntos de vista.

Una vez transitados esos 65 metros, se llegará al espacio exterior, que tiene una longitud de 125 metros hasta la conexión con la calle Joaquín Costa y un ancho mínimo de 4,5 metros, de los que 2 metros estarán ocupados por el carril bici y el resto se destinará al itinerario peatonal.

Para integrar en la trama urbana el espacio vegetal situado sobre el túnel, se proyecta un itinerario peatonal que conecta la calle de acceso al túnel con la calle Ramón y Cajal.

Datos históricos

El túnel se construyó para albergar el servicio de tranvía de vapor del Sardinero y comenzó a funcionar el 23 de junio de 1892. El trayecto total de la línea era de 2.460m, con origen en la plaza del Pañuelo (Plaza de Italia), pasando por La Cañía, el túnel, Tetuán, San Emeterio, Molnedo, Peña Herbosa, Daoiz y Velarde, con final en el entronque con la calle Martillo.

El hecho de que en 1908 comenzaran a electrificarse los tranvías de Miranda y el Sardinero, junto con la imposibilidad geométrica del túnel tanto para instalar los elementos que exigía la tracción eléctrica como para albergar una doble línea, hizo que el servicio de tranvía por el túnel de Tetuán terminase a finales de 1911.

Se buscó la posibilidad de adecuar el túnel para el tránsito de vehículos, opción que fue rechazada, y en 1917 se declaró la caducidad de la concesión.

A partir de ese momento, el túnel fue habilitado como refugio durante la Guerra Civil y en la década de los cincuenta el Ayuntamiento lo habilitó para su uso peatonal, desistiendo del mismo a los pocos años. Desde entonces y hasta su cierre, fue utilizado como zona de juegos por los niños del barrio.

En 1986 se decidió el sellado total de sus bocas por razones de higiene y en la boca del Sardinero se aprovechó este cierre para rellenar completamente la trinchera y habilitar la zona verde que ahora existe.

La boca que da al barrio de Tetuán, en la zona de Las Canteras, quedó enterrada 4,50 metros por debajo de la rasante de la calle, que quedó configurada como un fondo de saco, tal y como es en la actualidad.